16 oct. 2011

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Anabel Pitcher

Sinopsis:

Poco antes de cumplir diez años, el pequeño Jamie se va a vivir al norte de Londres con su padre separado, su hermana adolescente Jasmine y su gato Roger para empezar desde cero. Han pasado cinco años desde la muerte de Rose, la gemela de Jasmine, en un atentado terrorista islámico en Londres. Sus padres no han conseguido superar el dolor y parece que Jasmine tampoco: se ha teñido el pelo de rosa, se ha hecho piercings y ha optado por no comer. La familia se ha venido abajo.
Pero en todo ese tiempo Jamie no ha derramado una sola lágrima. Para él Rose, cuyas cenizas reposan en la repisa de la chimenea, no es más que un recuerdo lejano. Le interesan mucho más su gato Roger, la camiseta de Spiderman que le han regalado por su cumpleaños o que su padre no se entere de que se ha hecho amigo de una niña musulmana paquistaní.

Un día, al ver en la televisión un anuncio buscando jóvenes talentos que sepan cantar, se convence de que eso puede hacer que las cosas cambien y que toda la familia pueda salir adelante.

Jamie es un niño pelirrojo de diez años que tiene hermanas gemelas, Jasmine (Jas) y RoseJasmine es una adolescente de quince años, tiene el pelo rosa, viste de negro, sufre trastornos alimenticios y cree firmemente en el horóscopo. Rose paró de crecer a los diez años, cuando una bomba en Trafalgar Square se llevó su vida en un ataque terrorista, y desde entonces, sus cenizas "viven" en la repisa de la chimenea de su casa londinense, donde ve cómo su familia ideal acaba siendo una desestructurada.

Cuando la madre de Jamie abandona la casa para irse a vivir con otro hombre, Jamie, junto a su hermana y su padre alcohólico se trasladan al campo para comenzar una nueva vida. Pero en el fondo, nada ha cambiado: A sus quince años, Jas sigue ejerciendo de madre y cuidando de un padre alcohólico que odia a todos los musulmanes, Jamie sufre acoso escolar en el colegio, y Rose sigue viendo la vida pasar desde la chimenea de su nueva casa.

Lo único interesante en la vida de Jamie es su gato Roger, la antigua mascota de Rose, y Sunya, una joven musulmana de la que Jamie quiere ser amigo, pero los prejuicios sociales de su padre se lo impiden.

Poco a poco, Jamie verá un mundo nuevo a través de los ojos de Sunya, experimentando la alegría, la tristeza, el abandono, y cómo no, el amor.

Para mí, Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea ha sido una gozada de lectura, pero también me ha resultado difícil de comprender muchos puntos de vista de la autora. Nunca había leído una novela que trata la pérdida de un ser querido víctima del terrorismo, así que no sabía exactamente el enfoque que le iba a dar Pitcher. Hablar de estos temas con total libertad es complicado, porque es un tema doloroso, reciente, además, y si encima nos metemos de lleno en un niño que vive la situación en primera persona, peor lo ponemos. Por ello he admirado profundamente a la autora, que se ha granjeado mi respeto y veneración; yo no sería capaz.  Pero a pesar de que el libro me ha resultado en líneas generales bonito, ha habido cosas que no me han gustado mucho, y voy a empezar por ellas, ya que parezco ser la única lectora de la blogosfera en pensar así.

No me ha gustado, por ejemplo, el hecho de que Jamie no tenga un recuerdo decente de Rose. Jamie en todo momento recuerda a su hermana, pero son lo que yo llamo "recuerdos prestados". Sabe de ella por su madre, por su padre, por Jas, la gemela de Rose. Pero Jamie no tiene absolutamente nada de su hermana, ni un instante, un sencillo momento, una palabra o gesto en su cabeza que haya vivido por él mismo. En muchos momentos lo he comprendido, porque a los cinco años hay pocas cosas que se te queden grabadas en la cabeza, pero vivir algo tan impactante como lo es un atentado terrorista, y encima perder a tu hermana mayor en él, verlo, vivirlo, sentirlo... no lo sé, es algo que nunca se olvida. A mí con cinco años me atropelló un coche y yo recuerdo cada momento, desde que desperté en brazos de mi madre hasta que fui trasladada al hospital. Teniendo en cuenta que mi accidente no fue nada comparado con lo vivido por Jamie, su falta de recuerdos no se me ha hecho creíble.

De la misma forma me ha resultado cruel y poco acertada la descripción que hace Jamie de la forma en la que fue encontrada Rose, a trocitos, y que parte de esos trocitos están enterrados en un cementerio y que otra parte (dos costillas, parte de su cráneo y un dedo) reposan en forma de cenizas encima de la chimenea de su casa. Sí, sé que muchos me vais a decir: ¡Es el punto de vista de un niño! y que a veces estos "pequeños dictadores" son crueles. Vamos a ver, tengo a una niña de cuatro años y otro con quince meses, me hago una idea, pero se me hace complicado imaginarme a un niño, aunque este tenga diez años, hablando de una manera tan fría de su hermana fallecida de forma tan espantosa, por muy poco que diga recordarla.  

Tampoco me ha gustado la forma tan ambigua con la que Pitcher habla del supuesto trastorno alimenticio que sufre Jasmine. Siempre te hace ver que no come, que está muy delgada, que se le notan todos los huesos, pero no profundiza en el tema, no se sabe qué ocurre con ello, si es bulimia, anorexia, o simplemente que la chica come como un pajarillo. A saber.

Pero no os dejéis engañar. Tal vez la culpa sea mía por ser tan quisquillosa, pero como ya dije, Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Anabel Pitcher es una novela muy bonita, que seguramente os arrancará más de una lágrima, como me ha sucedido a mí, sobretodo cuando se iba acercando el esperado final.

Me enamorado, literalmente, la forma tan original que tiene la autora de narrar la historia. En primera persona, desde el punto de vista de un niño de apenas diez años, sin diálogos, diciendo las cosas a quemarropa, y sin dobles sentidos, tal y como son. Cruel, tierno, sincero, exasperante, y a veces en contrasentido, pero así son los niños, y Pitcher ha sabido captar la esencia de esa edad que está a medias entre la inocencia y el mundo real. El ritmo es ágil, deteniéndose en los sentimientos, y dejando a un lado temas tan superficiales como las descripciones exageradas de los personajes. Aquí lo que prima no es que sea un jarrón bonito, sino el material utilizado para crear el jarrón, no sé si me entendéis.

Me ha gustado mucho Jamie, que ve el mundo a su manera, con su arco iris particular, con esa eterna camiseta de Spiderman como escudo frente a un mundo que le vuelve la espalda, pretendiendo encajar y no desfalleciendo a pesar de las dificultades.

Jamie es valiente, tenaz, y sin ese orgullo que estropea a los adultos y desvirtúa la vida, haciéndola más complicada. Jamie, como cualquier otro niño de su edad, resulta simpático, un poco egocentrista, con sus miedos y esperanzas, soñador.

Un héroe diminuto en un mundo de ladrones gigantes.

Su amistad con una niña musulmana hace que el mundo cuadriculado de Jamie acabe destrozado, creando otro nuevo donde todos son iguales, donde el problema no es la religión, sino que los hombres hayan escrito dos libros diferentes para un mismo Dios.

El padre de Jamie y Jas, así como Sunya son personajes muy definidos, y que aunque solo conozcamos por lo que nos cuenta Jamie, acabas conociéndolos y viviendo sus experiencias como si fueras ellos. El dolor de la pérdida, la soledad, la marginación por no comprender lo diferente, rencores y odios, cariño y amor.

Sunya es un personaje que me ha encantado, porque es una luz en la oscuridad del libro, como el agua para el sediento. Cuando Jamie está triste y necesita reírse, Sunya es la encargada, así como de avivar en él sus esperanzas, de hacer volar su imaginación y sentirse aceptado en un mundo que no comprende. Es su vía de escape de la realidad al Mundo de Oz.

Jas y el padre de Jamie, son unos personajes muy reales, de esos que puedes encontrarte a pocos metros si camina un poco con rumbo incierto. Jas hace de madre tanto de Jamie como de su padre, que no levanta cabeza desde que su hija murió y comenzó a beber. Y a pesar de llevar tanta carga sobre sus hombros, Jasmine tiene tiempo para enamorarse y ser ella misma, de vivir su vida y ocuparse de los demás. Insegura pero decidida. Inteligente y enamoradiza. El padre de Jamie, aunque puedo llegar a comprenderlo, no es un personaje con el que haya conectado, así que por ello no voy a hablar mucho de él, salvo para decir que me parece muy real, pero también muy triste que haya padres que no se ocupen de sus hijos. El personaje que más he odiado ha sido sin duda el de la madre de Jamie. ¡Qué tía más egoísta! Me ha parecido una mujer exenta de escrúpulos, que se autocompadece sin pensar absolutamente para nada en sus hijos y su familia. Jamie la tiene idealizada, cosa curiosa, porque es de lo peor.  

Nota:

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Anabel Pitcher es una novela bonita, tierna pero con unos puntos algo incomprensibles,  que habla de la pérdida y el racismo, del acoso escolar y las dificultades de una familia desestructurada desde el punto de vista de un niño de diez años. Recomendado para aquellos que quieran echar unas buenas lágrimas.

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea es un libro único que publicó la editorial Siruela hace pocos meses. Su precio el de 16.95 euros.

Nada más por mi parte.

¡Nos leemos Frikis!

5 comentarios:

Espe dijo...

Muy buena reseña! Estoy deseando poder leerlo por que es un libro que me llama la atención.
Besos

Tatty dijo...

Lo leí hace unos meses y me gustó mucho, es una historia muy bonita y bastante realista
besos

Mientras Lees dijo...

Es uno de los mejores libros que he leído este año. Sobre el trastorno de alimentación: la historia es bajo el punto de vista del hermano pequeño, que casi no la ve en casa, no puede saber ni dar más datos sobre el tema. Tal vez la autora no debería haberlo metido si no iba a profundizar, pero lo hizo y lo hace simplemente (desde mi punto de vista) para ambientar una familia totalmente rota.

Janie no tiene recuerdos porque era muy pequeño y por eso habla así de su hermana muerta. Además, piensa que si fueras una niña de esas edad, la cual ha crecido siempre relegada por un trozo de urna, tal vez le cogerías cierta tirria xDDD

Una muy buena reseña ;)

¡Un beso enorme!

-Da-

Lana Drown dijo...

Pues creo que no había leído ninguna reseña de este libro. Parece uno de esos que hay que leeer, ya que puede aportar muchas cosas. Gracias por la información, Shashira ;)

ifigenia dijo...

La verdad es que tienes razón en esos puntos negativos del libro, yo siempre pensé que Jas era anoréxica desde la muerte de su hermana, porque casi no come, y los bulímicos suelen ser de esos que se atracan y luego lo vomitan todo, pero puedo estar confundida. A mí también me sorprendió que el novio de Jas no se preocupase más por ese tema, el de la anorexia, pero bueno, serán cosas mías. Y, yo también odié al padre, la madre es una cerda sin escrúpulos, en eso de acuerdo, pero el padre, vale, se te ha muerto una hija, vale, es muy traumático, pero, ¡coño! Tienes otros dos hijos y te los estás perdiendo porque eres débil e incapaz de superarlo, seré muy fría, pero así es como pienso.

Besos.